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jueves, 5 de mayo de 2016

Te necesito.

Te necesito, del verbo "necesitar", de las noches de café sin azúcar, amargo como el nudo que se instaló en mi garganta. Los libros de la repisa abarcan mucho espacio, si estuvieses aquí me los leerías todos. Y es que me arden los ojos, amor, de tanto extrañarte. Las mañanas son claras y frías, y te has llevado tus brazos; no le he dicho al tiempo que ya no estás, porque no se detiene cuando se lo pido, tu mas que nadie sabía lo prepotente que puede llegar a ser. El sol se va escondiendo entre los árboles, formando un lienzo de azules y naranjas, colores que te gustaba ver, y tratando de escabullirse entre las ventanas...
Pero amor, ¿qué hago cuando llegue la oscuridad, si ya se fue la luz de tus pequeños ojos?

lunes, 16 de febrero de 2015

A la chica que enfrió mi café.

A la chica del atuendo negro como mi café recién comprado, de largos dedos blancos y mejillas rosadas; que me miró con displicencia y en sus ojos verdes explotaron miles de estrellas.
En sus ojos verdes también se explotó mi atmósfera, y si fuese posible podría jurar que El Sol vestía su cabello, claro como un amanecer, e igual de hermoso; como un campo de trigo florecido.
Su timidez iluminaba su belleza, con torpes manos y cabeza baja, mas no me miraba y no podía imitarla.
Así que la vi, se movía con actitud, balanceando su trasero con delicadeza y sus largas piernas tenían un plano aparte en mis ojos. Ella seguía sin mirarme, pero yo no podía imitarla.
Así que la seguí hasta que se detuvo, y puedo dar mi vida a que también se detuvo mi corazón, y antes pensaba que no había nada más hermoso que un clavel,; fue entonces cuando pude observar su rostro pálido y sus labios como pétalos frescos, y me sentí pequeño como la arruga que se le formó en la frente al ver un libro en una vitrina.
Y ella seguía sin mirarme, y yo seguía sin poder imitarla.
Ella llegó a la salida y cuando se abrieron las puertas del CC noté que se había enfriado mi café; fue entonces cuando dirigí mi mirada hacia ella, y dos enormes ojos verdes me miraban y sus labios frescos me sonreían, y puedo dar mi tiempo a que era un cuarto creciente de Luna; y esta vez mi atmósfera regresó a tomar el aire que exhalé.

Y ella dejó de verme, y volvió a bajar su cabeza, y retornó hacia su destino; y esta vez la imité y regresé a buscar otro café… y cuando la vi irse, sus largas piernas tenían todo el plano en mis ojos; y si fuese posible podría jurar que el Sol vestía su cabello.

viernes, 13 de junio de 2014

Quisiera escribir de ti.

Quisiera escribir de ti, de la persona que alegra el funeral de mi vida, decir lo que dibujas quisiera yo. Es que sin ser pintor sabes usar colores que al deslizarlos por mi rostro nacen sonrisas, y permanecen si así lo quieres, y se van, y vuelven, y jamás se vencen, jamás se agota su intenso brillo. Quisiera escribir de ti y de cuando me conviertes en marinera con sólo mirar la profundidad de tus ojos, y es que ese azul agita mis olas y me hace naufragar en un rubor espontáneo.
Quisiera escribir de ti y de tus manos grandes y amoldeables a las mías, con tus dedos tan largos como papas fritas, esos dedos que siempre saben donde descansar. Yo escribiría de ti cariño, si el tiempo no se agotara tan fácilmente cuando juntos estamos, si la lluvia permaneciera dormida cuando caminamos por la calle, si tus besos fueran infinitos...
Quisiera escribir de ti, de ti cuando estás conmigo, de ti cuando disfrutas el Sol o el viento que acaricie tu rostro, de ti sin besar las mentiras, de ti abrazando la libertad, de ti quitándote los miedos del cuello, de ti riendo tan fuerte haciendo que el ruido grite en silencio.
Quisiera escribir de ti, y de la confianza con que paseas por la vida, de la armonía y paciencia de cada paso hacia el futuro, de las palabras correctas y tus consuelos, en los momentos correctos. Escribiría de tus cejas levantadas como si fuesen a entonar un himno y de tus piernas tan delgadas y largas que no riman con tu espalda.
Quisiera escribir de ti, y de lo que en verdad eres, de lo que amas y disfrutas. Quisiera escribir de ti, y de lo mucho que me encanta y detallo lo que eres. 




Cariño, quisiera escribir de ti.